El Internet demuestra que la comunicación es de índole espiritual

Diferenciador

Por Mario Medina


Visto desde las matemáticas, la comunicación ya no es una línea recta que se conectaba a dos puntos, ahora es un punto atravesado por miles de líneas. La gente vive en cualquier parte del mundo, literalmente con sus ojos pegados a sus celulares inteligentes, a sus tablas, pero ¿qué se esconde detrás de eso? ¿Cuáles son los motivos subyacentes que hacen que las personas se apasionen tanto por la comunicación?

La Aldea Global, es una noción que envuelve todo lo que tiene que ver con comunicaciones electrónicas, y aunque en el momento en que Marshall acuñó este término no existía internet, para él los medios como la televisión y la radio eran globales y emitían información en tiempo real.

Locke, Levine, Searls y Weinberger (2000:36-39) lo explican de esta manera:

Todos estamos volviendo a encontrar nuestras voces. Aprendiendo a hablarnos los unos a los otros. En el interior, en el exterior, se está desarrollando una conversación que hace cinco años no se daba y que no se había visto desde los inicios de la Revolución Industrial. Ahora, abarcando todo el planeta por medio de Internet y de la World Wide Web, esta conversación es tan vasta y multifacética que es inútil intentar averiguar sobre qué versa.

Versa sobre mil millones de años de esperanza, de temores y de sueños reprimidos codificados en hélices dobles que serpentean, sobre el Flashback y el déja vu colectivo de nuestra extraña y desconcertante especie. Es algo muy antiguo, elemental y sagrado, algo muy, muy extraño que se ha liberado en las tuberías y en los cables del siglo XXI.

En esta conversación hay millones y millones de hilos, pero al principio y al final de cada uno hay un ser humano. El ardiente deseo que inspira la web es señal de un anhelo tan intenso que sólo se puede entender como algo espiritual. Un anhelo indica algo que falta en nuestra vida. Y lo que falta es el sonido de la voz humana. El atractivo espiritual de la web es la promesa del retorno de la voz.

Todos nosotros necesitamos escuchar alguna voz. Gracias a   internet, ese anhelo se puede hacer realidad. Este argumento, tal vez pueda ayudarnos a entender del por qué el crecimiento de las telecomunicaciones en el mundo ha sido tan acelerado en los últimos años.

Según la cita de Locke, Levine, Searls y Weinberger toda persona tiene necesidades o anhelos, en la comunicación el anhelo o deseo es de “índole espiritual”.

Todo el avance tecnológico que se ha dado hasta hoy, tiene como fundamento el dar respuesta a esa necesidad de índole espiritual que tiene la gente: “el hablarnos los unos a los otros” y “la promesa del retorno de la voz”. La comunicación es una necesidad espiritual; en ese sentido la comunicación es más que un simple deseo, es un anhelo tan intenso, tan potente que solo puede entenderse como algo espiritual.

Esta necesidad de índole espiritual surge de lo más profundo del alma. La comunicación a través de internet manifiesta una relación entre individuos que no se puede precisar, donde el espíritu de cada persona se comunica con el espíritu de otra, y la web constituye el medio para ello.

¿No les parece una coincidencia que la mayor parte de los adelantos tecnológicos tengan que ver con la comunicación?

¿Es casualidad que cada día millones de personas tenga acceso a la web y demás medios de comunicación?   ¿Responden estos avances a los anhelos y necesidades de índole espiritual de la gente?

Toda gira alrededor de la comunicación.

 

Este artículo es un extracto del libro «El deseo más intenso: La Comunicación».

 

 

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