La importancia de la integridad para recuperar la confianza ciudadana

La Tercera

Por Claudia Mojica, Representante residente del PNUD en Chile, y Jorge Abbott, Fiscal Nacional


Cada 9 de diciembre se conmemora el Día Internacional contra la Corrupción, reiterándonos los desafíos que se plantean a la integridad de las instituciones y el impacto de la lucha contra la corrupción en los distintos ámbitos de la sociedad, en la justicia, la igualdad, la democracia y el desarrollo. A partir de las movilizaciones sociales vividas en Chile desde octubre de 2019, quedó de manifiesto la persistencia de desigualdades y el declive de la confianza de la ciudadanía en las instituciones. Hoy, se hace aún más patente que el fortalecimiento de las instituciones es un desafío de primera importancia para el país.

Solamente con instituciones sólidas y confiables es posible tanto dar legitimidad al actuar estatal como espacio a la participación de todos y todas en una sociedad democrática. Esta solidez requiere que las instituciones del Estado dediquen esfuerzos para prevenir la corrupción y las malas prácticas, considerando la igualdad de género, la erradicación de distintas formas de discriminación y el aseguramiento de la independencia en su actuar. Para avanzar de manera concreta en esta dirección, el Ministerio Público, con el apoyo de PNUD, adoptó a finales de agosto su primer Código de Ética, como base de un Sistema de Integridad que recoge los mejores estándares de probidad, rendición de cuentas, transparencia y prevención de la corrupción. Dado su rol clave y exclusivo en la persecución criminal, debe necesariamente ser capaz de exhibir los más altos estándares en esta materia.

La persecución penal es una de las responsabilidades más altas que un estado de derecho se asigna a sí mismo y es por ello que el estándar ético de las actuaciones de quienes ejercen esa potestad no puede estar manchado con la más mínima sombra de duda. Su trabajo repercute además en el acceso a la justicia de manera directa y amplia, tanto desde el punto de vista de las víctimas y testigos como de personas imputadas y, a mayor abundamiento, en la sociedad entera.

En razón de ello, la modernización de políticas y procesos, y el fortalecimiento de la integridad del Ministerio Público no son solamente importantes para la institución en sí y para el sistema de justicia, sino que repercuten en la integridad y solidez de todas las instituciones chilenas.

La inclusión en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible del Objetivo 16, sobre paz, justicia e instituciones sólidas, significa el reconocimiento de que no puede haber desarrollo sin paz, y viceversa; la justicia y las instituciones sólidas son esenciales para el avance de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En esta visión, el daño que la corrupción puede causar al desarrollo de los países es enorme, ya que afecta especialmente a las personas más vulnerables y profundiza las desigualdades -incluyendo las de género-, y a la vez socava la legitimidad de las instituciones, poniendo en riesgo la gobernabilidad y la paz social. En el actual escenario de desafíos complejos compete a todas las instituciones redoblar sus esfuerzos para mantener la integridad. Los pasos que está dando el Ministerio Público con el apoyo del PNUD, son sin duda un aporte concreto para que Chile siga avanzando hacia un desarrollo plenamente sostenible.

 

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