Historias de emprendimiento: Mascarillas de alto nivel de filtración

El Horizonte de Maipú. Com

Erika Sánchez es una vecina de la comuna de Maipú. Desde joven ha sido una persona emprendedora que ha sabido salir adelante con sus dos hijas. La entusiasta mujer se especializó en la ciencia de los masajes fisioterapeúticos. A través de este oficio, Erika logró hacerse de una valiosa cartera de clientes. Pero todo el alcance de su progreso profesional se ha visto interrumpido.

La crisis de octubre o estallido social, cayó sobre Erika como un balde de agua fría. Las clientes que necesitaban de masajes, de un día para otro cancelaron sus citas. De ese modo, empezó para Erika y su familia una racha muy negativa. Un duro calvario. Pasado el conflicto social, la fisioterapeuta logró recuperarse un poco, pero insuficiente, porque en marzo, la pandemia covid 19 hundiría su negocio hasta el foso.

Erika sin embargo, nunca perdió el norte. Siempre mantuvo la resiliencia como un valor fundamental, para conservar la esperanza en un universo donde la pérdida del poder adquisitivo era más que evidente. Como si fuera una plaga, uno a uno en su familia fueron quedando sin trabajo. Las preocupaciones llegaron al límite. Sin embargo, fue en ese momento de agonía que la luz del ingenio se prendió.

Erika analizó los recursos que tenía y encontró dos cosas: una vieja máquina de coser y su talento incuestionable por la costura. Y boom. Nació la gran idea. Hacer mascarillas de alto nivel de filtración. Cuenta Erika que estas mascarillas son fabricadas con tres capas para garantizar un 90% de efectividad. La primera tela es de confección, la segunda un filtro de polipropileno y la tercera es TNT.

El filtro tiene la característica de ser reutilizable; absorbe muy poca humedad, resiste la impregnación de químicos y demuestra estabilidad térmica. Erika asegura trabajar el producto mencionado con los mayores estándares de calidad y salubridad, para hacerle llegar al cliente una mascarilla hermética y libre de contaminación. 

Estudios recientes le dan la razón a Erika, porque se ha demostrado  científicamente que las mascarillas de tela hechas en casa, son muy superiores en calidad a las mascarillas sanitarias fabricadas en las industrias, y que minimizan mucho más el riesgo a posibles contagios. 

La Competencia

Erika enfrenta otro desafío: la competencia. Así como ella, hay cientos de personas elaborando mascarillas para venderlas en diferentes puntos de la ciudad. Por mil pesos (1.000$) se venden en las calles y, la gente las compra, porque objetivamente hablando son económicas. Pero no se comparan con la calidad que presentan las mascarillas de Erika.

El reto de Erika ahora apunta a colocar en el mercado, un producto de calidad aunque, en lo que respecta al precio, es tres veces superior al precio de venta que tiene la competencia. Eso significa que tiene la imperiosa necesidad de planear una estrategia, que le permita mejorar el precio unitario sin comprometer la excelencia del producto. Debe diligentemente buscar un segmento de mercado que valore las cualidades singulares (colores, diseño) de sus mascarillas. Buscar clientes que deseen un producto que los blinde contra los efectos destructivos de la pandemia. A manejar mejores estrategias de mercado para construir una robusta cartera de clientes.

Lo bueno de todo, es que Erika sabe que Dios premia la constancia.

 

 

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